| El laberinto de las aceitunas. Eduardo Mendoza. Barcelona: Seix Barral. Colección Biblioteca Breve. (Bolsillo). Novela. Detectives e intriga. 254 págs. El laberinto de las aceitunas sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective manicomial y paródico que protagonizaba en El misterio de la cripta embrujada. No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad de Eduardo Mendoza para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la caricatura de un género, y, en él, de una sociedad y de sus diversas áreas de lenguaje. Pero, en El laberinto de la aceitunas, la estrategia brilla aguzada por el dédalo de una peripecia que se bifurca y multiplica en ramificaciones sorprendentes e insólitas, la imaginación narrativa de Eduardo Mendoza va esta vez todavía más lejos: en triple salto mortal de funámbulo sonámbulo, el narrador-detective llega, por la distorsión de la peripecia policial, no ya al reino del humor y el absurdo, sino al de la libérrima fabulación que roza tras lo esperpéntico con el área del prodigio surreal. |