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Los vigilantes de Diamela Eltit es una brillante síntesis de las zonas más arcaicas del inconsciente, exploradas a partir de la relación madre-hijo. Estructurada a dos voces, la novela actúa como una cámara lúcida para hacer emerger el diálogo inaudito de una mujer que escribe inmersa en un estado psíquico convulso y desolador. En esa misma cámara, y como ruina de una escena anterior, depredadora, aparece el hijo configurado como síntoma de un desgarro silencioso y dramático.
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En Emergencias el discurso crítico de Diamela Eltit se abre a la reflexión suscitada y orientada por problemáticas muy diversas, pero en varios puntos entrecruzadas: la memoria ensombrecida, traumada, de los tiempos de la dictadura en Chile y el modo, fraudulento a su juicio, en que la asume la Transición; los secretos designios del neocapitalismo postmoderno y sus implicaciones sociales.
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En la visión surgida en el transcurso de la noche, una mujer da cuenta en Lumpérica de un mundo quebrado y marginal, en el que una conciencia lúcida y trágica se juega su propia supervivencia.
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