Controvertibles, intensas, o absolutamente banales las novelas de Alberto Fuguet hacen hablar hasta a los muertos. En Por favor, rebobinar, se propone que repensemos esas cuestiones como el cielo o el infierno tal cual si todo se tratara de un micro-cine, en el que podemos, o quizás no, rebobinar todo lo que hemos visto y hecho en la vida. "Quizás no..." explica la novela, porque "...entiendo a los que se niegan a rebobinar. Si algo teníamos en común todos nosotros era que no queríamos mirar ni sentir. Nuestra única convicción era no volver a tener ninguna..."